Cabo Kenedy

CARTA ABIERTA A QLQESTACOMIDA

Hace 87 días
que no encendemos el carbón.

A mi papá lo trajo mi abuelo.

A mí me trajo mi papá.

A mis hijos todavía no he podido traerlos.

Buenas, QlqEstaComida. Somos Cabo Kenedy, de Caraballeda. Llevamos más de 46 años haciendo una sola cosa: pollo a la brasa, al carbón, dando vueltas.

El adobo no está escrito en ningún papel. Eso se aprende parado al lado del que lo está haciendo. Va con sus arepitas y su ensalada rallada de repollo y zanahoria, esa que la gente termina pidiendo aparte porque nunca le alcanza.

Más de 46 años. Lo mismo, todos los días. A las once de la mañana la avenida olía a nosotros y uno sabía qué hora era por el olor.

Tembló.

No hemos vuelto a abrir.

87 días cerrados

El señor de los jueves. Las familias que hacían aquí los cumpleaños porque salía más a cuenta que alquilar un salón. Los muchachos que llegaban de madrugada con hambre.

Los que trabajan aquí no están en esa cocina solo por gusto: de ahí comen sus casas. Llevan 87 días esperando, igual que nosotros.

Uno llega a las once y empieza a prender la brasa. Todavía no hay clientes, no hay meseros, no hay a quién impresionar.

Y entonces el carbón empieza a sonar. Ese chisporroteo tiene ritmo. Lo tiene siempre, pero hay que estar muy callado para oírlo. Uno se queda quieto. El humo sube, la grasa cae, la piel empieza a tostarse. Por unos minutos no existe nada más: ni el teléfono, ni las cuentas, ni el resto del día.

Existe la brasa, el pollo y uno. Nada más.

Eso no se aprende en ningún curso. Te agarra en el sitio más común del mundo —una parrilla, un mesón, un saco de carbón— y de repente entiendes para qué estás ahí. Cocinar deja de ser un oficio y pasa a ser la manera que uno tiene de decir algo.

Eso es lo que está apagado. No se apagó porque nos cansamos ni porque el pollo dejó de gustar. Se apagó porque tembló.

Pero una chispa se puede volver a encender. Aquí eso se sabe: La Guaira lleva desde el 99 aprendiendo a rehacerse encima de lo que quedó. Nadie en este pueblo esconde esa cicatriz. La señalan.

Del otro lado del mundo le pusieron nombre a esa idea.

金継ぎ

Kintsugi

El arte japonés de reparar con oro

Los japoneses, cuando se les rompe algo, no lo esconden: rellenan la grieta con oro y la dejan a la vista, porque esa grieta también es la historia de la pieza.

Nosotros no queremos volver a ser exactamente lo que éramos el 23 de junio. Los pedazos están todos. El oro también: es la gente que trabaja aquí, la que va a poner el pecho el día que esto abra otra vez.

El oro ya lo tenemos.

Así que lo que les pedimos es esto, sin adornos: que se sepa que Cabo Kenedy sigue aquí.

Todavía no los podemos sentar a la mesa, porque seguimos cerrados. Cuando volvamos va a ser poco a poco: primero solo delivery, hasta que el local aguante otra vez la gente. Pero el día que la brasa vuelva a prender, el primer pollo sale para ustedes. Vengan a Caraballeda y prueben. Si les parece que esto vale la pena, cuéntenlo.

No estamos pidiendo plata. Estamos pidiendo que alguien cuente que este sitio existe y quiere volver a abrir.

El carbón está ahí.

La receta está ahí.

Nosotros estamos aquí.

La familia de Cabo Kenedy

Caraballeda, La Guaira · más de 46 años · 4 de septiembre de 2026